sábado, 8 de febrero de 2014

Jueves, 1 de octubre de 1942.
Querida Kitty:
El 29 fue el cumpleaños de la señora Van Daan. Sin llegar a festejarla con pompa, la obsequiamos con unas flores, con unos modestos regalos y hasta con alguna golosina. Los claveles rojos que le regaló su esposo parecen obedecer a una tradición familiar. Y ahora que hablamos de la señora Van Daan, te diré que si flirt con papá me pone los nervios de punta. Le da palmitas en la mejilla, le acaricia los cabellos, se sube la falda más arriba de la rodilla, se las da de graciosa, y todo por llamar la atención de Pim. Afortunadamente a Pim no le gusta ni le divierte y no le sigue el juego. Por si no lo sabías, soy muy celosa, de modo que no puedo soportarlo. A mi madre no se le ocurre coquetear con el señor Van Daan, cosa que no me he privado de decirle a la señora.
En contra de lo que yo creía, Peter a veces se muestra ocurrente. A los dos nos gusta disfrazarnos y el otro día nos divertimos mucho con ello. Él se puso un vestido de su madre, que le quedaba muy ceñido, y un sombrero de señora, y yo un traje suyo y una gorra. La gente mayor se tronchaba de risa y nosotros no la pasamos muy bien.

                                        Tuya,
     
                                                                        Ana.

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